Este año en el Observatorio Samba Martine, iniciamos un nuevo ciclo formativo de charlas con la ponencia titulada “Mirar la calle con ojos de dignidad”, a cargo de Elena Gil, miembro de la entidad. Vinculada a la familia dominicana desde los 14 años, Gil aportó su experiencia profesional y personal para desgranar la realidad del sinogarismo y la exclusión residencial, un fenómeno creciente que definió como “el eje principal de exclusión en las grandes ciudades”, incluyendo a Madrid.

A través de un análisis profundo respaldado por datos sociológicos, el encuentro buscó romper estereotipos, visibilizar las nuevas realidades habitacionales y denunciar los discursos políticos que “quieren meter miedo” a la ciudadanía con datos no reales.

Redefiniendo el sinhogarismo: Más allá del estereotipo

Uno de los puntos clave de la ponencia fue la urgencia de actualizar el vocabulario y desterrar términos estigmatizantes como “mendigos”, “vagabundos” o “transeúntes”, palabras que la prensa sigue utilizando erróneamente. Basándose en la definición del observatorio europeo Feantsa, Elena Gil explicó que una persona sin hogar es aquella que no puede acceder o conservar un alojamiento adecuado y adaptado a su situación, que le proporcione un marco estable de convivencia, ya sea por barreras económicas o sociales.

“El hogar es mucho más que una vivienda o un alojamiento”, recordó la ponente, haciendo referencia al derecho constitucional y a la Declaración de los Derechos Humanos. No contar con este espacio adecuado, donde por ejemplo hoy conviven hasta tres unidades familiares en pisos de 70 metros cuadrados, destruye la privacidad y el bienestar, truncando no solo el presente sino también el futuro académico y profesional de los menores afectos.

El drama de las cifras: Subidas de alquiler y desigualdad territorial

Elena Gil compartió datos económicos alarmantes para ilustrar la gravedad de la crisis habitacional:

  • Brecha entre salarios y alquileres: Desde 2014, el precio medio del alquiler en España ha subido un 40%, mientras que los salarios apenas se han incrementado un 10%.

  • El peso del alquiler: Las familias en situación de pobreza dedican actualmente cerca del 54% de sus ingresos únicamente al pago de la vivienda. En Madrid, la media general de destino de ingresos para la vivienda ya alcanza el 50%.

  • Parque público inexistente: El 93% de las viviendas en el país pertenecen a propietarios individuales. La vivienda social promovida por administraciones públicas apenas representa el 3,3% del total.

  • Decisión política: Gil denunció la enorme desigualdad territorial en la inversión social. Mientras ciudades como Cádiz disponen de 17 viviendas sociales por cada 1.000 habitantes, Madrid solo cuenta con dos.

  • El mito de la okupación: Frente al ruido mediático, los datos del Consejo General del Poder Judicial revelan que en 2024 hubo más de 27.000 desahucios, de los cuales el 76% se debieron a impagos de alquiler, no de hipotecas. Por contra, la ocupación ilegal solo se sitúa entre el 1% y el 2% por cada 100.000 habitantes y va a la baja.

Un cambio de perfil: Jóvenes y mujeres en el foco

La ponencia alertó sobre una “tormenta perfecta” generada por la turistificación —que retira hasta un 30% de pisos del mercado de larga duración— y la falta de oferta asequible. Esto ha provocado un cambio drástico en el perfil de las personas sin hogar.

Hoy en día, el 51% de las personas en situación de calle son menores de 45 años. El dato más preocupante es el repunte juvenil: en España, el número de jóvenes de entre 18 y 29 años sin hogar ha crecido un 36%, una cifra que supera el 50% en el caso de Madrid. Asimismo, la población afectada cuenta cada vez con mayor nivel de estudios; el 65% tiene estudios secundarios e incluso superiores.

Por otro lado, se visibilizó la especial vulnerabilidad de las mujeres con menores a cargo, quienes sufren de forma alarmante la exclusión debido a la brecha laboral y la falta de redes de apoyo, siendo el colectivo al que más se le deniega el acceso a contratos de alquiler. Las mujeres que terminan en la calle arrastran, además, un severo impacto en su salud mental en el 68% de los casos.

Respuestas desde la comunidad y la Fundación San Martín de Porres

Frente a una Estrategia Nacional contra el Sinogarismo que carece de presupuesto real, son las entidades sociales y religiosas las que gestionan el 78% de los centros de atención en el país.

Desde la Fundación San Martín de Porres se apuesta firmemente por la prevención para evitar la cronificación del problema. La organización desarrolla un modelo de intervención integral que incluye:

  • Alojamientos especializados: Desde albergues de emergencia hasta miniresidencias para jóvenes (con estancias de hasta dos años para asegurar su formación técnica) y pisos compartidos con acompañamiento social.

  • Formación e inserción laboral: Programas de capacitación prelaboral e intermediación con más de 100 empresas, logrando tasas de inserción laboral de entre el 75% y el 90%.

  • Economía social: Creación de un Centro Especial de Empleo y empresas de inserción que ofrecen contratos de hasta tres años en sectores como la instalación fotovoltaica o la restauración artesanal de libro antiguo.

Elena Gil concluyó la sesión reivindicando la dignidad humana como eje innegociable e invitando a reconstruir el “ambiente de barrio” y las redes comunitarias de apoyo mutuo. “Nadie debería enfrentarse solo a la intemperie de la vida”, sentenció, citando al dominico Pedro Meca, reafirmando que toda la ciudadanía posee capacidad de acción política para luchar contra la estigmatización.