El papa León XIV criticó en el Congreso de los Diputados la “descalificación permanente del adversario”, abogó por “una justa delimitación del poder público”, defendió “toda vida humana” frente al aborto o la eutanasia, y por ofrecer “vías seguras y legales, una acogida respetuosa y una integración real” de las personas migrantes.

“La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz”, aseguró. Invitó a los diputados a “desarmar el lenguaje” porque “la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”. “Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos, pueden iluminar la realidad o deformarla”, agregó.
Además, “sin confundir el plano jurídico con el moral”, abogó por “una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las asociaciones no sea indebidamente restringida”, subrayó.
Igualmente, ensalzó que “hace falta una renovación moral” y pidió a los políticos “altura de miras”, que alcen la mirada y que no olviden que sus decisiones “tocan a personas de carne y hueso”.

Por otro lado, defendió que “la dignidad humana no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento” y denunció, con una “palabra serena y firme” tanto el aborto como la eutanasia.

“¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana es una meta de civilización”. A su juicio, la “grandeza moral de una nación” se manifiesta “en su capacidad de proteger vidas que atraviesan mayor fragilidad”. “Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado: servir y proteger a cada persona”.

Avisó de que “el trágico drama migratorio interpela la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional” y “exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir”. De ahí nace una “doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración”. “Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados a partir y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Exigió una respuesta institucional “cercana, justa y coordinada” en las “fronteras” para que dejen de ser “lugares de abandono” y se conviertan en “espacios de protección de la dignidad humana”. Allí donde una persona es discriminada “se vulnera su dignidad”.

“La paz es una aspiración política y una verdadera exigencia moral”

El papa León XIV remarcó que “el mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca” y, en este contexto, apuntó que “la paz se presenta como una aspiración política” y como “una verdadera exigencia moral”. Según Prevost, la paz “reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia”. En el plano internacional, reclamó “valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo”. Alertó de que “la guerra constituye una dolorosa derrota de la capacidad de negociar”. También llamó a “redescubrir el valor indispensable del diálogo”.

Pide responder a la “plaga” de los abusos con escucha, verdad, justicia y reparación

León XIV llamó a los obispos españoles a responder con “la escucha, la verdad, la justicia y la reparación” a quienes “han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero”, lo que consideró una “plaga”.

En su discurso ante el plenario de los obispos señaló “nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero”. Según el Pontífice, “ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado”. “Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación”, subrayó. Trasladó a los obispos que su misión les reclama “custodiar la unidad, favorecer el diálogo, sanar las fracturas y acompañar el camino del pueblo encomendado” a su cuidado.

Por otro lado, León XIV indicó que “ahora la consigna debe ser” que el patrimonio de la Iglesia “sea siempre instrumento y oportunidad de diálogo” con aquellos que encuentran en el camino. Y aunque “los lenguajes en esta era digital son distintos y las culturas que ahora componen el mosaico de nuestras realidades, con migrantes de todo el mundo, también han cambiado, el espíritu debe permanecer”, apuntó.

El papa se reunió ayer con seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero y de la Iglesia en España. “Escuchó con afecto y atención, aseguró su cercanía -y toda la comunidad eclesial-, y reafirmó su compromiso para que las propuestas recibidas sirvan de base para nuevos esfuerzos, de modo que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente saludable, donde las heridas encuentren consuelo y sanación”.

CEAR y Accem aplauden el discurso, con la dignidad humana en el centro

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y Accem aplaudieron el discurso del papa León XIV en lo relativo a la migración, con la dignidad humana “en el centro”.

En este sentido, la directora general de CEAR, Mónica López, compartió el mensaje del Pontífice de que las políticas migratorias tienen que basarse en las personas, así como en las causas de la migración. A su juicio, fue un discurso “en la línea” con lo que ha señalado en anteriores ocasiones. Además, celebró que la migración ocupe un papel importante en la agenda en Gran Canaria y Tenerife.

Por su parte, Accem destacó que el papa “haya puesto en valor la gravedad de las causas que hacen que las personas tengan que migrar y la importancia de darles respuesta”, algo con lo que se siente “identificada” del mismo modo que la necesidad de que existan vías legales y seguras para que no tengan que jugarse la vida en peligrosas y mortíferas rutas migratorias, como la canaria.

Abogó por “fomentar una acogida destinada a la integración frente al auge del señalamiento y criminalización de las personas migrantes y refugiadas. Agradecemos que ponga en el centro del discurso la dignidad humana de las personas migrantes y la paz y el diálogo frente a la agresión y polarización”.