El Alto Comisionado de las Naciones Unidas reclama 400 millones de dólares para sostener el trabajo de su Oficina, que opera “en modo de supervivencia” mientras aumentan los conflictos y las vulneraciones de derechos en todo el mundo.

La defensa de los derechos humanos atraviesa una situación límite. Así lo advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, durante un acto celebrado esta semana en Ginebra, en el que lanzó un llamamiento urgente para recaudar 400 millones de dólares destinados a mantener la actividad de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Según explicó Türk, la cantidad solicitada es modesta si se compara con el impacto real del trabajo que desarrolla el organismo. Solo en 2025, el personal de derechos humanos de la Naciones Unidas estuvo presente en 87 países, donde observó más de 1.300 juicios, apoyó a 67.000 supervivientes de tortura, documentó decenas de miles de violaciones de derechos humanos y contribuyó a la liberación de más de 4.000 personas detenidas de forma arbitraria.

“El coste de nuestro trabajo es bajo; el coste humano de no invertir es incalculable”, subrayó el Alto Comisionado, alertando de que, en un escenario de crisis crecientes, el mundo no puede permitirse un sistema de derechos humanos debilitado. En sus palabras, la Oficina actúa tanto en tiempos de guerra como de paz como “un salvavidas para los maltratados, un altavoz para quienes han sido silenciados y un aliado firme de quienes arriesgan todo para defender los derechos de los demás”.

Documentar abusos y proteger a las víctimas

El trabajo sobre el terreno sigue siendo una de las principales líneas de actuación del ACNUDH. En 2025, además de acompañar a víctimas y supervisar procesos judiciales, sus equipos documentaron el impacto de los conflictos armados en la población civil y elaboraron análisis de riesgos y alertas tempranas en 21 conflictos activos en distintas regiones del planeta.

Un ejemplo clave es la labor de la Misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU), la única entidad que ha mantenido un registro sistemático de las víctimas civiles desde el inicio de la invasión rusa en 2014. También en Sudán, la Oficina presta apoyo esencial a supervivientes de violencia sexual y otras graves atrocidades, sentando las bases para futuros procesos de justicia y rendición de cuentas.

Derechos humanos y políticas económicas

Türk insistió asimismo en la estrecha relación entre derechos humanos, desigualdad y estabilidad social. A su juicio, respetar los derechos económicos y sociales es una condición indispensable para la paz duradera. “Los derechos humanos hacen que las economías funcionen para todos, en lugar de profundizar la exclusión y generar inestabilidad”, afirmó.

En este ámbito, el ACNUDH colaboró en 2025 con más de 35 gobiernos para alinear sus políticas económicas con los estándares internacionales de derechos humanos. Entre los casos citados figura Djibouti, donde el organismo asesoró en un análisis del presupuesto sanitario con especial atención a las personas con discapacidad.

Pese al apoyo de 113 socios financieros —entre gobiernos, donantes multilaterales y entidades privadas—, la Oficina atraviesa una situación crítica. “Estamos cumpliendo bajo presión”, reconoció Türk. La reducción de fondos ha obligado a recortar la presencia del ACNUDH en 17 países y a eliminar programas clave dirigidos a comunidades especialmente vulnerables, como los pueblos indígenas. Además, cerca de 300 de sus 2.000 trabajadores han sido despedidos. Estas limitaciones también han afectado al respaldo a periodistas y defensores de derechos humanos, en un contexto marcado por la desinformación y la censura. “Menos apoyo al espacio cívico implica más vigilancia y más represión”, advirtió el Alto Comisionado.

Un llamamiento a reforzar el apoyo internacional

De cara a 2026, Türk anticipó que la Oficina tendrá que ser “más ambiciosa, ágil y creativa”. La Asamblea General de la ONU ha aprobado un presupuesto ordinario de 224,3 millones de dólares, un 10 % menos que el del año anterior. Por ello, el ACNUDH solicita 400 millones adicionales en contribuciones voluntarias.

“Históricamente, los derechos humanos representan una parte mínima del gasto total de Naciones Unidas”, recordó Türk. A su juicio, reforzar esta labor de “bajo coste y alto impacto” es clave para estabilizar comunidades, fortalecer la confianza en las instituciones y sostener la paz a largo plazo. “Los derechos humanos no pueden esperar”, concluyó.

Fuente: diarioresponsable.com