La Fiscalía General del Estado (FGE) ha cerrado su memoria del año 2020 con una publicación que recoge datos sobre la actuación del órgano judicial en diferentes áreas y, entre ellas, las diligencias relativas a extranjería. Este año, como ya sucedió en anteriores, las páginas dedicadas a los registros y actuaciones derivadas de la inmigración ilegal arrojan cambios realmente significativos con respecto a las memorias previas. En esta parte, las capitulaciones dedicadas a la persecución e investigación de las mafias de inmigración ilegal no solo ponen de manifiesto que la actual presión migratoria no cesa sino que, lejos de cesar, dificultan en algunos momentos la propia acción judicial de la FGE.

En cuanto a los datos relativos a las actuales rutas de la inmigración ilegal, la FGE se centra en la ruta mediterránea. A la vez que destaca la vía que conecta el Sahel con Canarias, incide especialmente en la que conecta Argelia con Almería, Levante y Baleares, una zona que ha experimentado una creciente actividad delictiva.

El modus operandi de las mafias que promueven la inmigración ilegal pone de manifiesto que no se trata de grandes organizaciones, sino que todo apunta a que son pequeños grupos delictivos, de creciente actividad, que “operan simultáneamente como competidores y colaboradores”, según las conclusiones de la FGE derivadas de las actuaciones policiales en la zona. Entre los traficantes se produce un intercambio de ilegales para completar las denominadas ‘pateras-taxi’ -embarcaciones de material de fibra, rígidas o semirrígidas, dotadas de uno o dos motores de gran potencia-: “Los propietarios de una barca que no han logrado ocupar todas las plazas disponibles, reclaman de otro grupo el número de pasajeros que necesitan a cambio de parte de los beneficios”, señala la Fiscalía.

Por otro lado, el órgano judicial apunta a las restricciones fronterizas derivadas de la situación sanitaria vivida el año pasado como motivo principal por el cual se produce un cambio en los flujos migratorios que desplazan a los inmigrantes ilegales hacia dos puntos de salida principales: Argelia y las costas saharianas. Argelia como punto de partida de miles de jóvenes argelinos e inmigrantes ilegales que encuentran dificultades para partir desde Túnez o Libia. Y las costas saharianas como la opción de todos aquellos magrebíes que deciden iniciar su entrada a Europa desde el territorio controlado por el régimen marroquí.

Las mafias argelinas cobran ‘un especial protagonismo

La ruta migratoria que conecta Argelia con las provincias de Almería, Murcia, Alicante, Granada y Baleares se encuentra en constante expansión. Así lo reconocen la FGE en su última memoria, las últimas estadísticas recogidas por ACNUR y las acciones policiales en suelo argelino. La actividad de las mafias en la zona se ha incrementado y, a su vez, lo han hecho de manera notable las entradas a lugares como Baleares, que se han disparado por encima del 100 por ciento en comparación con los registros de entradas contabilizadas en 2020.

Orán, Mostaganem, Tipasa, Argel y las localidades cercanas a estos núcleos son los principales puntos de partida que evidencian la gran extensión de acción de las organizaciones criminales implicadas en los desplazamientos entre Argelia y España. Para ello, según la FGE, utilizan mayoritariamente embarcaciones Phantom, que son barcos de recreo dotados de motores que sobrepasan los 300 CV y que realizan el viaje a costas españolas en aproximadamente cinco horas.

Estas embarcaciones suelen salir desde costas argelinas de madrugada; de esta forma, la mayoría llegan a las costas españolas al amanecer. “El número de pasajeros no suele sobrepasar los doce inmigrantes y las cantidades que se pagan rondan los 3.500€”, menciona la FGE en su última memoria.

A pesar de que las mafias que actúan en Argelia no son grandes organizaciones criminales, como sí ocurre en el Sahel o en Libia, estos grupos de traficantes presentan una sólida estructura, en la que cada integrante desarrolla un rol determinado de forma muy precisa: desde el que se encarga de la captación de inmigrantes, a los que recaudan el importe de los viajes, pasando por los que se encargan del transporte interno de los inmigrantes por Argelia y los que les proporcionan alojamiento antes de partir hacia España.

Algunas de estas embarcaciones, en lugar de ser abandonadas en la costa a su llegada, son retornadas a Argelia y, en el viaje de vuelta, aprovechan para regresar a los patrones de las ‘pateras-taxi’, según la FGE. Por último el órgano judicial confirma que en reuniones conjuntas con la Guardia Civil se ha señalado cómo, en torno a este tipo de embarcaciones, se ha desarrollado en nuestro país “un mercado negro de barcos y motores”.

Fuente: gaceta.es