Cientos de niñas y niños en España no pueden practicar deporte en un club federado porque se lo prohíbe una ley. Se trata de la Ley del Deporte de 2022, que, pese a reconocer el valor de la práctica deportiva como vía de integración social de los menores, impide conceder una licencia federativa a quienes, con origen extranjero, carezcan de residencia legal. Otra normativa, la de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), asumida por la Federación Española (RFEF), impide incluso federarse en el deporte mayoritario de nuestro país a menores extranjeros tutelados por administraciones autonómicas.
La Plataforma de Infancia, que representa a cerca de 80 organizaciones sociales de toda España, y otros estamentos, a los que se ha acabado sumando el Defensor del Pueblo, han exigido la modificación de la ley y de todas las disposiciones normativas que impiden a los menores extranjeros la práctica deportiva en un club federado. “El deporte es una actividad esencial para todas las personas, pero su importancia es magnífica en el caso de las niñas, los niños y adolescentes por los innumerables beneficios que aportan a su desarrollo integral”, advierte la Plataforma.
Sin embargo, la Ley del Deporte en un artículo dedicado a las personas extranjeras, el noveno, especifica que la Administración General del Estado únicamente promoverá la práctica deportiva de quienes tengan “residencia legal” en España, especialmente los menores, como vía de integración social, lo que deja fuera a todas aquellas que se encuentren indocumentadas por diferentes razones. Y en dos artículos posteriores, el 48 y el 49, precisa que, por tanto, las licencias deportivas para la participación en competiciones únicamente se expedirán a extranjeros con residencia legal.
Las restricciones a la población infantil de procedencia extranjera, que tiene derecho a la educación y a la sanidad aunque su familia carezca de residencia legal, se han notado sobre todo en el fútbol, el deporte con más practicantes en España y donde ya se venía aplicando desde 2001 una normativa discriminatoria de la FIFA que pretendía impedir el tráfico y explotación de menores, fundamentalmente de África y Latinoamérica, para jugar en clubes europeos. Se trata del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, asumido por la Federación Española de Fútbol, que establece una serie de limitaciones para las fichas de menores extranjeros, aunque estén viviendo ya en el país, exigiendo una larga lista de requisitos que, en la práctica, hacen muchas veces imposible su cumplimiento.
Una liga paralela en Algeciras
En Algeciras, en la frontera marítima de España y la UE con África, con cerca de un 10% de población migrante, la mayoría marroquí, conocen muy bien esas limitaciones, casi siempre insalvables. Los obstáculos son de tal tamaño que la Asociación de Fútbol Base de esta localidad gaditana de más de 125.000 habitantes ha tenido que organizar una liga, al margen de la federada, para que puedan jugar los equipos con menores extranjeros a los que se les ha denegado la ficha aplicando la normativa FIFA.
“Les piden la documentación de los padres, el sistema económico, el empadronamiento, la escolarización, un montón de papeles. La documentación la mandas a la federación de Cádiz, que a su vez la manda a la andaluza y luego a la española. Si está todo bien, puede tardar tres meses, y si falla algún papel, pierdes la temporada“, dice a Público el presidente de la asociación, Víctor Manuel Tamayo.
En la liga de la Asociación de Fútbol Base los jugadores tan solo tienen que aportar un documento acreditativo de su identidad para ser inscritos y la competición ya cuenta con 32 equipos en todas las categorías, con un 70% de jugadores de origen migrante. Y mientras juegan esta liga alternativa, los clubes pueden seguir tramitando todo el papeleo que les exige la RFEF, a través de sus federaciones filiales, para intentar obtener la ficha que permita inscribirlos en la competición oficial.
“Lo que queremos es convivir todos en una ciudad multicultural como es Algeciras. Eso es lo que nos proponemos, para que no se queden sin deporte los chavales por unas trabas burocráticas, cuando estamos hablando de equipos de barrio”, explica Tamayo, quien considera una “incongruencia” que unos niños puedan ir al colegio o a un centro de salud, pero no federarse en un equipo de fútbol.
Uno de los equipos que juega esa liga es el Cuesta del Rayo, un club muy popular ubicado en uno de los barrios de Algeciras con más población migrante, El Saladillo. Debido a las restricciones normativas española y europea, actualmente solo dos de los ocho equipos del club están federados; el resto juega la liga paralela de la Asociación de Fútbol Base, porque sus plantillas están integradas en su mayoría por extranjeros a quienes la federación no ha admitido la ficha.
“Soy el tío que arregla más papeles en Algeciras. El otro día tuve que hacer siete llamadas, a la Federación Española, a la Andaluza… Pero no hay forma de solucionar la papeleta”. De esta forma se presenta el presidente del Cuesta del Rayo, Antonio Tonda.
Y el papeleo es complejo, muy largo, demasiado para algo que parece tan simple como tramitar en una federación deportiva la licencia de un niño que quiere jugar en el equipo de su barrio. A veces se soluciona a la primera, o a la segunda, pero otras veces, muchas, a los tres meses esa federación comunica que hay que actualizar alguna documentación o que falta otra por entregar. “La historia es muy gorda”, se lamenta el responsable de un club que llegó a tener 11 equipos de fútbol federados en diferentes categorías.
La liga paralela ha permitido, al menos, que los chavales de 32 equipos en Algeciras, es decir, en torno a 600 futbolistas, puedan competir y no limitarse a entrenar sin jugar partidos al no poder acceder a la ficha federativa. “El fútbol es una salida muy importante. El niño no está tirado en el parque, en la calle, está entrenando con el equipo”, advierte Tonda, conocedor de lo que supone el deporte en barrios con grandes carencias como El Saladillo.
La Federación Española de Fútbol no responde
Algeciras Acoge, entidad que trabaja en el campo de la migración, envió el pasado octubre un escrito a la Federación Española de Fútbol en el que solicitó que aplicase una modificación del Reglamento sobre Transferencia de Jugadores de la FIFA que permite la expedición directa de licencias federativas, en el ámbito del fútbol aficionado, a menores de edad de origen extranjero, con independencia de su situación legal.
En la misma carta, firmada también por la Asociación de Fútbol Base algecireña y Extranjeristas en Red, se pide a la RFEF que mientras se lleva a cabo dicha transposición normativa, tome medidas para agilizar el trámite de expedición de las licencias, cuya tramitación desde las federaciones locales a la nacional sufre “una demora excesiva”, impidiendo la práctica deportiva.
Según el presidente de Algeciras Acoge, Jesús Mancilla, la RFEF aún no ha contestado a esa carta, pese a que se trata, a su entender, de un asunto bastante grave. “Un español tiene la ficha en cinco minutos, pero los tiempos para un extranjero son abusivos. Un español sólo necesita el DNI para que se la den, a un extranjero le piden de todo. Y esto provoca que haya muchos menores que estén entrenando y no puedan jugar partidos. Se dan casos de chicos que piden la licencia a principio de temporada y no les contestan hasta el final de la temporada. Es una discriminación que atenta contra la protección del menor, tanto a nivel nacional como internacional, y que afecta a su desarrollo”, denuncia Mancilla.
Algeciras Acoge considera que la RFEF debe adaptar sus criterios en la expedición de las fichas federativas a la modificación establecida por la FIFA en las excepciones para las licencias federativas de menores extranjeros en el caso del fútbol aficionado. Según su presidente, el reglamento que estableció la federación internacional estaba pensado para evitar el tráfico de menores con los clubes profesionales y por eso, cuando se dio cuenta de que esa medida estaba afectando a los equipos de fútbol base amateur, la modificó.
“Es lo que nos llama la atención, que la FIFA haya rectificado y la RFEF no lo haga”, dice Mancilla a Público. La Federación Española de Fútbol no ha contestado a las preguntas de este periódico sobre los problemas denunciados con la concesión de licencias federativas a menores extranjeros.
La restricción se amplía a menores tutelados
Lejos de solucionarse, el problema parece haberse agravado. Ahora también afecta a los menores extranjeros tutelados por las administraciones autonómicas tras haber llegado a España solos, sin sus familias. Así lo revela el caso de tres residentes en un centro de protección de menores de Lanzarote, procedentes de Gambia, Senegal y Costa de Marfil, a quienes la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas ha denegado la licencia para jugar en un club de la isla.
El entrenador del equipo, que prefiere mantenerse en el anonimato para no identificar al club ni a los jugadores afectados, ha contado a Público que los tres menores entrenan todas las semanas, pero no han podido disputar ni uno solo de los ocho partidos de liga que llevan jugados esta temporada. “Me preguntan cada semana por su ficha y ya no sabemos qué decirles”, se lamenta el preparador.
Esos tres chavales, de 14 y 15 años, no pueden jugar en la liga de Lanzarote porque un acuerdo de la FIFA, remitido en diciembre a la RFEF, dispone que ahora únicamente se puede expedir licencia federativa para la práctica del fútbol a menores extranjeros que hayan abandonado su país de origen por razones humanitarias, no por motivos económicos o de pobreza, como le ocurre a la mayoría de migrantes. Y para que se la concedan, los solicitantes deben aportar una resolución administrativa o judicial de su estatuto de refugiado o asilo, copia de la solicitud de protección internacional y un permiso de residencia en vigor por esos motivos.
Extranjeristas en Red, asociación de profesionales dedicada a la protección de los derechos de las personas extranjeras en España, considera completamente irregular la aplicación de esta decisión de la FIFA a los tres menores de Lanzarote a los que se ha denegado la ficha federativa, pese a disfrutar de residencia legal en España en su condición de menores tutelados por una administración autonómica, tal como dispone la Ley de Extranjería.
“El tema se ha agravado, porque antes bastaba con demostrar que no había una emigración por razones deportivas para que concediesen la licencia federativa. Ahora, el tema afecta también a menores no acompañados con tarjeta de residencia en España”, señala José Luis Rodríguez, abogado de Extranjeristas en Red, que recalca que una resolución de la FIFA, órgano de carácter privado, no puede estar nunca por encima de la legislación española.
Según el letrado, si el Consejo Superior de Deportes confirma por la vía administrativa la denegación de la licencia federativa a estos menores para jugar al fútbol, llevarán el tema a los juzgados y plantearán un contencioso administrativo contra tal decisión. “No sabemos qué pasará ahora tras la nueva circular de la FIFA, si se extenderá a todos los menores extranjeros la exigencia de demostrar que salieron de su país por razones humanitarias, pero deben tener en cuenta que los datos en temas de persecución, de asilo, son muy íntimos, afectan a la seguridad de la persona, y no pueden facilitarse a una organización privada como la FIFA”, advierte José Luis Rodríguez.
En su circular, la Federación Interinsular de Las Palmas ya recalca que la nueva resolución de la FIFA es de aplicación desde el pasado mes de diciembre en todas las solicitudes relativas a menores tutelados, incluidas aquellas que se encuentran en tramitación.
Un caso “más flagrante” de discriminación
El presidente de Algeciras Acoge sostiene que impedir federarse a estos menores es un “caso más flagrante” aún de discriminación, porque se trata de personas tuteladas por administraciones españolas a las que se pide documentación de unas familias que no están con ellos, ya que han venido a nuestro país solos, la razón, precisamente, por la que han tenido que ser protegidos.
El entrenador de los tres menores de Lanzarote a quienes se ha denegado la ficha para jugar al fútbol asegura que a otros chavales del centro de protección donde están acogidos no les han puesto impedimentos para federarse en otros deportes, como la lucha canaria. “Esta es la primera vez que me pasa esto -dice- y me parece una catástrofe, una injusticia, porque les estás marginando. Si el Estado ha permitido que estén aquí, si los ha ingresado en un centro de menores, habría que intentar integrarlos de la mejor manera posible, no así”.
Almudena Escorial, responsable de Incidencia Política en la Plataforma de Infancia, tiene muy claro que el deporte “es el elemento de inclusión más potente” para menores migrantes, así que cercenar su participación mediante leyes y circulares no hace más, a su entender, que propiciar la exclusión de muchas niñas y niños.
“Hay una realidad de trata de menores de otros países, pero no se puede regular contra eso marginando a todos los niños y niñas, a quienes se les están limitando sus derechos fundamentales“, recalca Escorial.
Plataforma de Infancia sostiene que participar en actividades deportivas constituye una parte fundamental del proceso de crecimiento y aprendizaje de niños y niñas, ya que contribuye de forma muy positiva a su salud física y mental, influye en el desarrollo de sus habilidades sociales, genera nuevas habilidades y destrezas y fortalece los sentimientos de pertenencia al grupo. “La exclusión de la infancia sin residencia legal de deportes federados les limita el acceso a estos beneficios”, advierte la plataforma en un informe sobre la discriminación de esos menores en la Ley del Deporte.
En otro informe sobre la discriminación en el fútbol de la infancia sin residencia legal, la plataforma señala que el balompié “es una parte fundamental de la cultura y la sociedad española”. “El fútbol -se añade- es un vehículo poderoso para promover la inclusión social en España, fomentando que niños y niñas con diferentes contextos interactúen, aprendan a respetar las diferencias y desarrollen empatía”.
Según Francisco Solans, de Extranjeristas en Red, en el caso de la Ley del Deporte ha habido un cúmulo de errores desde su interpretación del término residente con el acompañamiento del término legal. “La pelota está ahora en las federaciones que interpretan la ley y en el Parlamento, que puede modificarla”, concluye.
Fuente: publico.es
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